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sábado, 25 de noviembre de 2017
Iglesia-Santuario de María Auxiliadora. Historia
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Del antiguo cementerio de la Veracruz a la Iglesia-Santuario de MAría Auxiliadora
Valoración: 12/25
 

Arquitectura.

Este templo pertenece a la comunidad salesiana de Montilla, cuyo origen se remonta a 1899. En esa fecha dicha congregación se estableció en el extinguido convento de San Agustín, aunque acabó por fijar su residencia en el solar del antiguo cementerio, emplazado junto a la parroquia de Santiago, en la parte alta de la población. Fue en este emplazamiento donde se construyó en 1927 la iglesia de María Auxiliadora, siendo maestro de obras el montillano Joaquín Alguacil Merino. Se trata de una construcción neogótica con amplia nave única compuesta de siete tramos que marcan grupos de tres columnas, los cuales a su vez hacen de asiento de las bóvedas ojivales sin nervios que cubren el recinto. Termina la nave en una cabecera poligonal, también con bóvedas ojivales.

Retablos y escultura

Retablo mayor

De madera tallada, policromada y dorada, es obra a juego con el estilo dominante en el templo, datando de las mismas fechas, aunque fue desmontado hace años para volver a reconstruirse en 1983, aprovechando los elementos originales. El retablo se hizo en os talleres salesianos de Sarriá (Barcelona), lo mismo que la imagen de la Virgen titular, que se realizó con anterioridad, hacia 1900, destinándose entonces el altar mayor de la Iglesia de San Agustín.

Retablo de San Juan Bosco

También se labró en los talleres de Sarriá, y al igual que el altar mayor es de estilo neogótico. Ocupa un paño del lado del evangelio, frente al de San Francisco Solano.

Retablo de San Francisco Solano

Madera tallada y dorada con repintes. Consta de banco, cuerpo principal de planta trapezoidal con base menor avanzada. En el banco, cuatro ménsulas soportan sendas columnas entorchadas, con capitales compuestos, las cuales señalan tres calles al tiempo que soportan una volada cornisa decorada con canecillos.

La calle central ostenta una hornacina de medio punto que cobija la imagen del santo patrón montillano. Sobre la cornisa, a manera de ático, un óleo ovalado muestra la imagen del que fue apóstol de Hispanoamérica.

San Francisco Solano. Talla. De tamaño algo menor que el natural. Se representa erguido, revestido con el hábito franciscano y la capa abierta, de pliegues paralelos. Motivos alusivos a su labor evangelizadora, porta la concha y la cruz. Arrodilladas a sus pies se encuentran las figuras de dos indios.

Obra del mismo autor del retablo. Hacia 1910.

San Francisco Solano. Óleo sobre lienzo ovalado. 100cm. de diámetro mayor. Ante fondo marino, se representan las medias figuras del santo, en actitud de bendecir a un grupo de indígenas americanos que se acercan con sus hijos, portando cestillos de frutas.

Es una obra de José Garnelo en la que se exaltan fundamentalmente los valores lumínicos, que impregnan toda la composición. Hacia 1910.

Stmo. Cristo del Amor.Talla de tamaño algo menor que el natural. Cristo, con barba bífida, se representa ya muerto, con la cabeza algo caída sobre el hombro derecho. Clavado en tres clavos, tiene paño de pureza de nerviosos pliegues, sujeto a la cintura mediante cuerda.

Es obra de Ruiz Olmos, firmada y fechada en 1944.

Stmo. Cristo de la Juventud y Nuestra Madre María de Nazaret.

Talla realizada en madera de cedro con una altura de 1.92 m (incluida la peana). La caja torácica de la imagen se encuentra hueca para aligerar su peso. La corona de espinas está esculpida en la misma madera de la imagen, que es en su conjunto de gran belleza y espectacularidad. Ambas tallas son obra de Miguel Ángel González Jurado, artista Cordobés del taller escultórico de Don Luis Álvarez Duarte. El Cristo se bendijo el 27 de febrero de 1994 y la Virgen el 26 de Marzo de 2006.

 

 

 

 

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